Manifestaciones orales de la Diabetes Mellitus

Autor: comunicación tellmeGen

La diabetes mellitus (DM) es una patología crónica, multifactorial, que se caracteriza por la existencia de hiperglucemia, consecuencia inevitable de una insuficiencia absoluta o relativa de la secreción de insulina y de una insensibilidad o resistencia de los tejidos al efecto metabólico de la insulina. Con el tiempo, la enfermedad puede causar daños, disfunción e insuficiencia de diversos órganos.

La diabetes no es una enfermedad única, sino que engloba un grupo heterogéneo de alteraciones del metabolismo de los hidratos de carbono con distinto patrón genético, así como diferentes etiologías y mecanismos fisiopatológicos.

Principalmente se conocen dos tipos de diabetes:

  • La diabetes de tipo 1 (DM1): generalmente se presenta en la niñez o la adolescencia. Es una enfermedad de naturaleza autoinmune, que genera un déficit de producción de insulina, por ello los pacientes necesitan aportes exógenos de insulina durante toda la vida. 
  • La diabetes de tipo 2 (DM2): aparece por lo general en la vida adulta y está relacionada con la obesidad, la inactividad física y con hábitos alimentarios poco saludables. Es la forma más común de diabetes (alrededor del 90% de los casos en el mundo) y su tratamiento puede consistir en cambios del modo de vida, incluyendo la  disminución del peso, fármacos orales o incluso aportes exógenos de insulina.

La diabes mellitus se considera una enfermedad multisistémica, y por ello, presenta manisfestaciones orales que debemos tener en cuenta, ya sea para el diagnóstico como en el seguimiento y para el control de la misma cuando se acude a la consulta del dentista.

Las principales manifestaciones o repercusiones en la boca de los pacientes con diabetes son:

  • Mayor predisposición a la caries dental
  • Mayor incidencia de enfermedad periodontal (la comúnmente conocida como “piorrea”)
  • Peor proceso de cicatrización en los procesos de cirugía (extracciones de dientes, cirugía para colocar implantes, etc.)

a) Caries:

Los microorganismos responsables de la caries dental transforman los hidratos de carbono de la dieta. La dieta de los pacientes diabéticos tiene poco efecto en la patogénesis de la caries dental, pero se ha demostrado que las concentraciones elevadas de glucosa están presentes en la saliva y en el fluido crevicular en pacientes diabéticos en comparación con la población general. Esto se ve complementado por el hecho de que el efecto buffer esta reducido debido a las relativamente bajas tasas de fluido salival.

b) Enfermedad periodontal:

Tanto la diabetes mellitus tipo 1 como la tipo 2, han sido consideradas como factores de riesgo para la enfermedad periodontal, sobre todo presentando formas más severas en aquellos individuos mal controlados y en los casos en el que el diagnóstico de la enfermedad se hizo en edad juvenil.

Hay estudios que demuestran que los pacientes tipo 2 tienen notablemente elevado la pérdida de inserción, pérdida de hueso alveolar y de dientes.  Además, se considera que la enfermedad periodontal puede afectar al control de la diabetes, y por tanto que el control metabólico es fundamental para el mantenimiento adecuado de la enfermedad periodontal.

c) Mala cicatrización:

Los cambios vasculares, mayor incidencia de infecciones, alteración en las células defensivas del organismo y otras alteraciones provocadas por la diabetes hace que cualquier intervención quirúrgica realizada en la boca de los pacientes pueda suponer un mayor riesgo de complicaciones en el proceso de cicatrización.

Por otro lado es de vital importancia que el paciente diabético este bien controlado cuando va a ser tratado en la consulta dental. Hay que tener en cuenta dos situaciones de urgencia que se puede dar que son las crisis tanto de hiper como de hipoglucemia. Estas situaciones pueden resultar de extremada gravedad. Los pacientes diabéticos pueden tratarse con total normalidad, pero es importante que acudan a la consulta con su control metabólico (glucemia) adecuado y el dentista se encargará de tomar las medidas preventivas adecuadas para que el tratamiento pueda realizarse con total normalidad. Entre estas medidas preventivas están: utilizar anestesia adecuada, dar profilaxis antibiótica si se van a hacer intervenciones quirúrgicas, realizar maniobras de control del sangrado y más importante que estas medidas es insistir en estos pacientes la necesidad de una extrema  higiene oral y en el diagnóstico precoz de la enfermedad.

En relación a los avances en el ámbito de la genética, es importante resaltar que no sólo determinadas variantes genómicas ponen de manifiesto la predisposición a distintas enfermedades, entre ellas las autoinmunes, si no que además la Medicina de Precisión cobra una vital importancia a la hora de mejorar y optimizar los tratamientos farmacológicos, consiguiendo individualizar para alcanzar la excelencia. Por ello, son tan importantes las medidas de prevención. Pero no sólo eso, además es importante conocer la susceptibilidad individual, puesto que es una enfermedad con una importante carga genética, hecho que nos permitirá hacer frente de una forma más activa y eficaz al tratamiento y a su prevención.