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RASGOS PERSONALES

Tendinopatías en extremidades inferiores (piernas)

Los tendones son estructuras anatómicas situadas entre el músculo y el hueso, cuya función es trasmitir la fuerza generada por el músculo al hueso, dando lugar al movimiento articular.

Los tendones están compuestos en su mayoría por colágeno (30%) y agua (68%), con una pequeña proporción de elastina (2%). Por otro lado, la vascularización de los mismos es escasa, pero aumenta durante el ejercicio y ante los procesos de curación.

El término “tendinitis” propiamente dicho hace referencia a una situación inflamatoria, por ello, actualmente se tiende a evolucionar con el concepto de tendinopatías como una entidad general y global (en la que no siempre los estudios histológicos han demostrado procesos inflamatorios con marcadores de inflamación en la lesión asociada).

Actualmente y siguiendo las directrices de la Asociación Internacional de Reumatología, las tendinopatías se clasifican en función del proceso de inflamación:

  • Tendinopatías inflamatorias: Paratendinitis (inflamación del paratendón, cubierto o no de sinovial, donde predomina el componente del edema, debido a una insulto entre el tendón y el tejido de deslizamiento. La clínica principalmente asociada es crepitación, dolor, sensibilidad local y disfunción) y Tendinitis (degeneración del tendón con rotura tendinosa y vascular asociada a una respuesta inflamatoria de reparación. Suele cursar con inicio súbito de dolor, hematoma, síntomas inflamatorios externos y pérdida de fuerza y disfunción).
  • Tendinopatías no inflamatorias: Tendinosis (proceso degenerativo intratendinoso sin signos de respuesta inflamatoria con atrofia, debido principalmente a envejecimiento, microtraumas o compromiso vascular, que suele cursar con dolor, pérdida de fuerza, disfunción y nódulos tendinosos dolorosos) y Lesiones por esfuerzos repetitivos o sobrecarga.

Una de las principales características asociadas al tendón es su capacidad de modulación, y por tanto su potencial capacidad para volver a su estado basal incluido tras un daño. Para ello es importante conocer los factores intrínsecos, individuales, genéticos, biomecánicos y ambientales que interaccionan entre sí y que permitan prevenir y optimizar la recuperación de las tendinopatías.

Cada vez más se conoce la influencia de la genética en las patologías tendinosas, lo que permite un conocimiento más exhaustivo de la interpretación de la variación genética, ya no sólo en la etiopatogenia de las tendinopatías sino en otros aspectos como la susceptibilidad, el pronóstico y la respuesta individual a los tratamientos.

TENDINOPATÍA DE AQUILES

El tendón de aquiles es el más grande y fuerte de todo el cuerpo, conectando el tríceps sural con el talón, realizando la flexión plantar del pie y participando en la flexión de la rodilla. Aguanta una gran tensión, y por tanto, presenta un alto riesgo de lesión al realizar cualquier movimiento (correr, saltar, cambios de velocidad, etc).

Los factores de riesgo asociados suelen ser un uso excesivo, traumatimos de repetición, enfermedades vasculares, predisposición genética, neuropatías y enfermedades reumatológicas que pueden causar degeneración del tendón.

LESIÓN DE LOS TENDONES DEL CUADRÍCEPS

El cuádriceps femoral es un músculo grande y potente que se encuentra en la parte anterior del muslo. Los músculos y tendones que lo comprenden forman unidades contráctiles que estabilizan la cadera y rodilla y permiten su movimiento.

Las lesiones de los músculos y tendones del cuádriceps son comunes entre atletas y adultos activos. La mayoría de estas lesiones se puede diagnosticar mediante una anamnesis y un examen físico cuidadosos, y el manejo conservador es exitoso para la gran mayoría, incluyendo reposo, fisioterapia y analgesia.

ROTURA LIGAMENTOS CRUZADOS

La estabilidad de la rodilla está asegurada por cuatro ligamentos: los ligamentos cruzados anterior y posterior y los ligamentos laterales interno y externo.

Los ligamentos cruzados son dos estructuras que se cruzan en el interior de la rodilla, unen la tibia con el fémur y proporcionan estabilidad en los movimientos de extensión y flexión.

Existen dos tipos de ligamentos cruzados: Ligamento cruzado anterior (LCA, evita que la tibia se desplace hacia delante con respecto al fémur. Su rotura es la más frecuente) y el Ligamento cruzado posterior (LCP, su función es impedir que la tibia se desplace hacia atrás).

La lesión de estos ligamentos se produce tras un cambio brusco de dirección de la rodilla, una desaceleración exagerada o una contusión. Suele ser unilateral y la ruptura puede ser completa o parcial, y se puede combinar con la fractura de otras estructuras relacionadas (ligamentos colaterales, el ligamento cruzado posterior o el menisco).

GEN O REGIÓN ESTUDIADA


  • TIMP2
  • MMP3
  • COL5A1
  • COL1A1
  • GDF5
  • TNC
  • ADAMTS14