Cistinosis


La cistinosis es una enfermedad metabólica caracterizada por la acumulación de cistina en el interior de los lisosomas de órganos y tejidos por un defecto en el transporte de salida de la cistina de los lisosomas.

 

La prevalencia se estima en 1/200.000 individuos. La cistinosis es una enfermedad autosómica recesiva. El gen causante, CTNS, tiene 12 exones, se encuentra en el cromosoma 17p13 y codifica la proteína cistinosina.

 

Se han descrito aproximadamente 80 mutaciones diferentes en pacientes con manifestaciones clínicas variables, éstas han sido detectadas en individuos de distintos orígenes geográficos. La mutación más frecuente es una deleción de 57 kb detectada en el 60% o 70% de los pacientes del norte de Europa.

 

Hasta la fecha existen tres formas clínicas de cistinosis: infantil, juvenil y ocular, dependiendo de la edad de aparición y la gravedad de los síntomas. En su forma infantil (la más frecuente) los primeros signos clínicos aparecen después de los tres meses de edad, con un síndrome poliúrico-polidípsico y un retraso marcado en el aumento del peso y estatura, secundario a la alteración generalizada de la capacidad de reabsorción de los túbulos proximales (síndrome de Toni-Debré-Fanconi) con graves alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico. Los depósitos de cistina en diversos órganos provocan hipotiroidismo, diabetes insulinodependiente, hepatoesplenomegalia con hipertensión portal, afectación muscular y cerebral. Estos pacientes presentan además afectación ocular causada por los depósitos de cistina en la córnea y la conjuntiva, provoca lagrimeo y fotofobia. La enfermedad evoluciona progresivamente hacia la una insuficiencia renal después de los 6 años de edad.

 

Los primeros síntomas de cistinosis juvenil suelen aparecer alrededor de los 8 años de edad, presentándose un cuadro clínico intermedio que desemboca en nefropatía terminal después de los 15 años de edad.

 

Por último, la forma ocular se observa en adultos, habitualmente asintomáticos y que pueden presentar fotofobia únicamente.

 

El diagnóstico de cistinosis se confirma mediante la determinación del contenido de cistina en los leucocitos. Se puede obtener un diagnóstico prenatal mediante el análisis genético en familias con un niño previamente afectado, o mediante la medición de la incorporación de cistina marcada con 35S en los cultivos de fibroblastos del líquido amniótico o de muestras de células trofoblásticas.

 

El tratamiento consiste en la administración de electrolitos y suplementos vitamínicos, indometacina (mejora la situación global y el crecimiento del paciente), y cisteamina, que disminuye la concentración de cistina intraleucocitaria y, por tanto, retarda la progresión a insuficiencia renal.

 

La enfermedad no recurre en el trasplante renal.