Asesoramiento genético
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Entender tu información genética es más fácil cuando cuentas con la guía de un experto. El asesoramiento o consejo genético consiste en informar, orientar y acompañar a las personas y familias que tienen una condición genética o que podrían tener más probabilidad de desarrollarla o transmitirla. En la consulta, presencial u online, un profesional especializado en genética explica a la persona y a su familia qué significa su situación, qué pruebas diagnósticas o predictivas pueden estar indicadas y qué opciones existen para su seguimiento, su prevención o su tratamiento. También aclara qué implicaciones puede tener para sus familiares y para las futuras generaciones.
1. Objetivos del consejo genético:
Según la definición de la American Society of Human Genetics, el asesoramiento genético busca:
• Explicar el diagnóstico, la evolución previsible y las opciones de tratamiento de la condición genética.
• Ayudar a comprender cómo se hereda y qué probabilidad hay de que afecte a otros familiares.
• Facilitar la adaptación a la condición y a la posibilidad de que vuelva a presentarse en la familia.
• Apoyar a cada persona para que tome las decisiones que mejor encajen con sus objetivos y valores.
• Dar a conocer las distintas opciones reproductivas disponibles.
2. ¿A quién puede ayudar un test genético?
3. ¿Cuándo está indicado el asesoramiento genético?
• Cuando un test genético muestra que eres portador de una condición hereditaria o identifica una variante relevante para tu salud.
• Para interpretar el resultado de un análisis genético previo.
• Cuando hay antecedentes familiares de enfermedades hereditarias o de anomalías congénitas.
• En la planificación familiar, para conocer el riesgo reproductivo.
4. Situaciones en las que conviene solicitarlo
• Antecedentes familiares de enfermedades o cáncer hereditarios.
• Malformaciones detectadas al nacer, únicas o múltiples, en cualquier parte del cuerpo.
• Alteraciones metabólicas en el recién nacido o el lactante durante las primeras horas o semanas de vida. Pueden manifestarse de formas muy diversas, por ejemplo: hipotonía (falta de tono muscular); olor inusual de la orina o del sudor; vómitos persistentes o dificultad para ganar peso; dificultad respiratoria; ictericia (color amarillento de la piel) o hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado); letargo o coma; sangrados sin causa aparente; convulsiones difíciles de controlar.
• Discapacidad intelectual o retraso del desarrollo, especialmente si se acompaña de rasgos físicos poco habituales (dismorfias menores).
• Talla baja u otras alteraciones del crecimiento.
• Genitales ambiguos o alteraciones del desarrollo sexual.
• Infertilidad o pérdidas gestacionales de repetición.
• Deseo de embarazo a partir de los 35 años, o en presencia de enfermedades maternas como la epilepsia o la diabetes, o de desnutrición.
• Consanguinidad, es decir, cuando los miembros de la pareja son familiares.
• Cuando se sabe o se sospecha que se es portador de una condición genética relativamente frecuente, como la fibrosis quística.
• Enfermedades genéticas degenerativas de inicio en la edad adulta presentes en la familia.
• Trastornos psiquiátricos con un importante componente hereditario en la familia, como la esquizofrenia.
• Exposición a agentes que pueden dañar el material genético o afectar al desarrollo del embrión, como determinados fármacos o radiaciones, sobre todo durante el embarazo.
