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ENFERMEDADES HEREDITARIAS MONOGÉNICAS

           

Porfiria aguda intermitente

Las porfirias son un grupo de trastornos hereditarios en los cuales una parte importante de la hemoglobina, llamada hemo, no se produce apropiadamente. Son enfermedades metabólicas producidas por alteración de la actividad de enzimas específicas de la vía de biosíntesis del grupo hemo.

Normalmente, el cuerpo produce hemo en un proceso de múltiples pasos y las porfirinas se producen durante varios pasos de este proceso.

Los pacientes con porfiria tienen una deficiencia de ciertas enzimas necesarias para este proceso, lo que provoca que se acumulen cantidades anormales de porfirinas o químicos tóxicos en el cuerpo.

La herencia de estas porfirias es autosómica dominante (a excepción de la Porfirias de Doss). Simplificadamente se puede decir que en tales casos basta con que uno de los padres sea portador del defecto para que cada uno de sus hijos tenga un 50% de posibilidad de heredar tal hipoactividad enzimática.

Son enfermedades complejas, de pronóstico diferente (a veces impredecible) que se presentan con una gran variedad  de signos y síntomas. No obstante es preciso advertir que la gran mayoría de los portadores del defecto genético permanecerá asintomático durante toda su vida.

Existen muchas formas diferentes de porfiria y el tipo más común es la porfiria cutánea tardía (PCT).

Porfiria Cutánea Tarda (PCT)

En la PCT la actividad de la enzima URO-gen-descarboxilasa hepática está disminuida.

Existen formas familiares y esporádicas. La esporádica es la más frecuente (alrededor del 80% de los casos) y en ella la hipoactividad enzimática  queda restringida al tejido hepático y puede alcanzar valores normales tras la remisión de la enfermedad.  No hay afectación familiar. Se desconoce el origen de esta PCT llamada esporádica pero parece que el alcohol, los estrógenos, la sobrecarga férrica y los virus de hepatitis inactivan la enzima  en aquellos individuos predispuestos.

En la PCT de tipo familiar la herencia es de carácter autonómico dominante.

Existe también una PCT de origen tóxico o ambiental inducida  por hidrocarburos aromáticos halogenados, algunos de los cuales pueden causar porfiria tanto en animales de experimentación como en humanos.

La PCT es quizá la  Porfiria más frecuente en España; (1.24 casos por 1000 habitantes en Madrid).

La sobreproducción y acúmulo de las porfirinas se detectan en plasma, orina e hígado.  Este acúmulo es el responsable del síndrome dérmico: lesiones ampollosas y erosivas en zonas descubiertas, principalmente, del dorso de las manos.  Estas se cubren de costras que, al desprenderse, dejan una cicatriz hiper o hipopigmentada característica. Hay una hiperfragilidad dérmica, aún ante los más pequeños traumatismos, y no es extraña la hipertricosis (abundancia de vello. El síndrome dérmico suele aparecer, generalmente, alrededor de los 45 años de edad, sin distinguir de sexos, si bien hay casos precoces en el tipo familiar, en la PCT tóxica o en los casos desencadenados por anticonceptivos orales.

La lesión hepática de la PCT depende más del alcohol ingerido o de la infección por virus de hepatitis que de la propia porfiria, por ello su pronóstico es variable. En la PCT a la evolución de la hepatopatía contribuye, entre otras, la siderosis. El hierro inhibe la actividad del sistema enzimático cuya deficiencia origina la enfermedad. La sobrecarga férrica pues, altera el metabolismo del hemo.

La enfermedad puede remitir en algunos casos y formas cuando se suprimen los factores precipitantes..

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