Test ADN de ancestros
¡Descubre de dónde vienen tus antepasados! Con el test de ADN de ancestros de tellmeGen conocerás cómo se reparte tu ancestría entre 93 poblaciones de referencia de todo el mundo, tu haplogrupo materno, tu haplogrupo paterno y tu porcentaje de ADN neandertal.

¿Qué hacemos en nuestro test de ADN para conocer tus orígenes?
Para estimar tu ancestría analizamos variantes de tu ADN autosómico, el que heredas a partes iguales de tu padre y de tu madre. Son variantes de una sola letra, conocidas como SNP (polimorfismos de un solo nucleótido). Son muy útiles para estudiar la ancestría porque su frecuencia varía de una población a otra.
Fase 1: control de calidad de tus datos genéticos
Una vez analizada la muestra de tu análisis genético de ancestralidad, tus datos genéticos pasan un estricto control de calidad: solo se usan los marcadores que lo superan. Así reducimos posibles desviaciones en los cálculos y obtenemos resultados más fiables.
Fase 2: comparación con 93 poblaciones de referencia
A continuación, comparamos tus variantes con una amplia base de datos de miles de individuos de referencia, que pertenecen a 93 poblaciones repartidas en 7 grandes regiones: Europa (36), África (9), Asia Occidental (14), Asia Central y del Sur (9), Asia Oriental (17), Oceanía (3) y América (5). Nuestra última actualización desglosa además las poblaciones de referencia en regiones más específicas, para darte un resultado más detallado.
La calidad de las poblaciones de referencia es clave en el cálculo de la ancestría. Para construirlas, nuestro equipo de bioinformática ha utilizado datos genéticos de distintas zonas geográficas, incluidos los de usuarios de tellmeGen que han dado su consentimiento para este uso, y los ha analizado con herramientas bioinformáticas y estadísticas, con sus correspondientes controles de calidad. Con esta metodología, nuestro algoritmo distingue mejor las poblaciones que forman tu genética y reduce los errores propios de la inferencia estadística.
Fase 3: tu informe de ancestría
El resultado es un informe con tu composición genética expresada en porcentajes, repartida entre las poblaciones de referencia y organizada por regiones geográficas. Estos porcentajes son una estimación: muestran a qué poblaciones actuales se parece más tu ADN, no definen tu nacionalidad ni tu identidad. Pueden variar ligeramente cuando actualizamos las poblaciones de referencia o el algoritmo.


Rastrea y descubre tu haplogrupo materno

Rastrea y descubre tu haplogrupo paterno
Es importante recalcar que el haplogrupo paterno solo se puede obtener de varones. Si eres mujer de nacimiento, es necesaria la muestra de tu padre o de un hermano varón, ya que esta información solo se extrae del cromosoma Y. Sin embargo, esto es independiente del resto de resultados relacionados con tu ancestralidad, los cuales sí se obtienen analizando tu información genética procedente tanto de tu padre como de tu madre.

Conoce tu porcentaje de ADN neandertal
¿Sabías que las personas con ascendencia no africana conservan, de media, en torno a un 2 % de ADN neandertal?
Es la huella de los cruces entre los neandertales y nuestra especie, el Homo sapiens, cuando ambos convivieron en Eurasia.
Los neandertales surgieron hace unos 400 000 años y habitaron Europa, Oriente Próximo y Asia Central. Tenían una complexión fornida, de unos 60 a 80 kg, extremidades cortas, una pelvis ancha y un esqueleto robusto que indica una musculatura muy desarrollada.
Durante mucho tiempo se pensó que su dieta se basaba en la carne, pero los estudios más recientes muestran que era variada y adaptada a su entorno. Dominaban el fuego, que usaban para cocinar, y probablemente recurrían a algunas plantas con fines medicinales.
Los neandertales desaparecieron hace unos 40 000 años. La mayoría de los estudios apunta a que la expansión del Homo sapiens desde África contribuyó de forma decisiva a su desaparición, aunque antes ambas especies se cruzaron, y por eso parte de su ADN sigue en nosotros.
¿Quieres saber cuánto ADN neandertal tienes?
¡Descúbrelo con nuestro análisis genético de ancestros!
Poblaciones de referencia en nuestro test de ADN de ancestros
La base de datos de referencia de tellmeGen incluye miles de individuos de 93 poblaciones repartidas en 7 grandes regiones: Europa (36), África (9), Asia Occidental (14), Asia Central y del Sur (9), Asia Oriental (17), Oceanía (3) y América (5). Estas son sus historias.
Europa

El perfil genético de los judíos asquenazí narra la historia de una comunidad de la diáspora que se formó en Europa Central y Oriental, pero cuyas raíces más profundas se encuentran en los antiguos pueblos del Levante de la Edad del Hierro. Su perfil genético refleja esta doble herencia: una base ancestral de Oriente Próximo, compartida con otras poblaciones judías, que se mezcló con las poblaciones europeas locales donde se establecieron sus primeras comunidades. Un evento clave en su historia fue un severo "cuello de botella" poblacional en la Edad Media, donde un grupo de tan solo unos pocos cientos de individuos fundadores dio origen a la mayoría de la población asquenazí actual.

Cerdeña es una isla situada en el centro del mar Mediterráneo, y supone una ventana genética directa a la Europa prehistórica. Los sardos son considerados por los genetistas como la población actual más cercana a los primeros agricultores neolíticos que se expandieron por Europa desde Anatolia hace unos 8.000 años. La razón de su singularidad radica en su relativo aislamiento; a diferencia de la Europa continental, la isla de Cerdeña recibió un impacto genético mínimo de las masivas migraciones de la estepa de la Edad del Bronce que sí transformaron el resto del continente. Esta profunda continuidad genética desde el Neolítico permitió el florecimiento de la enigmática civilización nurágica, constructora de miles de torres de piedra. Posteriormente, la isla no estuvo completamente aislada: posteriores colonizadores como los fenicios y los romanos, y más tarde las potencias marítimas de Pisa y la Corona de Aragón, dejaron su propia huella genética, aunque de forma más sutil y principalmente en las regiones costeras. Por lo tanto, la genética sarda narra es una conexión directa con los pueblos que introdujeron la agricultura en Europa, enriquecida por capas posteriores de historia mediterránea.
América

Esta ascendencia se adentra en el corazón de la Amazonía, conectando con la profunda historia de los pueblos originarios que han habitado esta vasta y diversa región durante milenios. Pueblos como los Karitiana y los Suruí, del tronco lingüístico tupí en Brasil, presentan una historia de relativo aislamiento ha hecho que su ADN sirva como una referencia científica clave para comprender la historia ancestral de los primeros pobladores de América del Sur. El perfil genético que representan es un pilar para identificar la herencia de los numerosos pueblos que se adaptaron y expandieron por la cuenca amazónica. Aunque cada pueblo amazónico posee una identidad única, todos comparten una profunda conexión ancestral que los distingue como una de las principales ramas en el árbol genealógico de los nativos americanos.

Distribuida por el norte del continente americano, se encuentra la población formada por el pueblo nativo Pima. Se trata de un grupo étnico que en la actualidad cuenta con unos pocos cientos de habitantes de genética puramente Pima. La primera región que habitó este pueblo fue el oeste de Canadá, y a partir de ahí fue expandiéndose hasta ocupar gran parte del continente. A nivel genético, se ha verificado que los Pima descienden de los primeros habitantes del continente americano, que procedían del este de Asía.
Oceanía

La región de Melanesia narra la fascinante historia del encuentro entre dos de las más grandes expansiones humanas en Oceanía: los primeros pobladores de la era glacial y los posteriores navegantes austronesios. El sustrato genético más antiguo de estas islas fue establecido por los descendientes de los primeros humanos que colonizaron el antiguo continente de Sahul hace más de 50.000 años, portadores de una herencia papú única. Hace unos 3.500 años, una nueva oleada de migrantes de habla austronesia, asociados a la cultura arqueológica Lapita, llegó a Melanesia desde el oeste, trayendo consigo nuevas tecnologías. El perfil genético de los melanesios modernos es el resultado directo de la mezcla entre estos recién llegados y las poblaciones papúes preexistentes, creando un gradiente de ascendencia que es único para cada archipiélago y que cuenta la historia del poblamiento de todo el Pacífico.
África

A diferencia de los linajes más aislados de los cazadores-recolectores, las poblaciones de África Oriental reflejan que este territorio ha sido un punto de encuentro milenario entre pueblos de África y Eurasia. Su característica genética más distintiva es una profunda fusión, ocurrida hace miles de años, entre los pueblos africanos nativos y una importante migración de agricultores que regresó a África desde el Cercano Oriente, un evento que marcó profundamente a las poblaciones del Cuerno de África, como los etíopes y somalíes. Sobre este sustrato único se superpusieron otras grandes migraciones africanas: la expansión de los pastores de habla nilo-sahariana desde el valle del Nilo, ancestros de pueblos como los masái, y la llegada de los agricultores de la Expansión Bantú desde el oeste. Por tanto, este perfil ancestral representa un tapiz único, tejido con los hilos de una antigua mezcla afro-euroasiática y las dinámicas posteriores de las grandes familias de pueblos de África, creando una diversidad que lo distingue de otras regiones del continente.

La región de Magreb, en el norte de África, tiene su origen profundamente arraigado en los pueblos imazighen (bereberes), los habitantes indígenas de la región desde la prehistoria. El primer gran evento que moldeó su perfil genético fue la llegada de agricultores neolíticos desde el Cercano Oriente, cuyos descendientes también poblaron el sur de Europa, estableciendo un antiguo vínculo genético a través del Mediterráneo. Posteriormente, la expansión árabe del siglo VII introdujo un nuevo y decisivo componente genético y cultural desde la Península Arábiga, fusionándose con la población local. Por lo tanto, el perfil genético asociado a la región magrebí es un rico mosaico, con una base indígena imazighen transformada por estas grandes migraciones y enriquecida por milenios de comercio a través del Mediterráneo y el Sahara.

La región de Senegambia, en África Occidental, fue cuna de grandes imperios que florecieron mucho antes del contacto con Europa. La ascendencia de las poblaciones de esta región está profundamente ligada a los pueblos de habla mandé, como los mandinga, quienes fueron los arquitectos de influyentes estados, incluido el vasto y próspero Imperio de Malí en la época medieval. El perfil genético de esta región se forjó sobre una base milenaria de agricultores de África Occidental, cuya exitosa adaptación y organización social permitieron el desarrollo de estas complejas sociedades.

En el corazón de África Occidental, la región en la que actualmente encontramos Nigeria y Ghana fue cuna de algunas de las sociedades urbanas y artísticamente más sofisticadas del continente, como las de los pueblos Yoruba y Esan. Está profundamente ligada a los grandes reinos y ciudades-estado que florecieron aquí, como el Imperio de Oyo y el Reino de Benín, y al centro espiritual y artístico de Ife, célebre por su incomparable arte en bronce. El perfil genético de esta región se forjó sobre una antigua base de agricultores de África Occidental, cuya prosperidad y densa población permitieron el surgimiento de estas avanzadas estructuras políticas. Su profunda influencia cultural se extendió por toda la región y, a través de la diáspora, por todo el mundo.

La costa de África Occidental, en la región que hoy comprende Sierra Leona y Liberia, encontramos una zona de bosques y sabanas que ha sido el hogar de pueblos de habla mandé durante siglos. La ascendencia de esta región está fuertemente ligada al pueblo mende y sus parientes, cuyos ancestros migraron a esta región costera desde el interior, trayendo consigo sus ricas tradiciones agrícolas y sociales. El perfil genético de esta población se forjó a partir de la fusión de estos migrantes mandé con los grupos indígenas más antiguos de la región de los bosques, en una historia enmarcada por la domesticación del arroz africano.
Centro y Sur de Asia

Entre el sur y el sudeste de Asia se encuentra una región que abarca Bengala, Bangladés y el noreste de la India, y que ha sido un puente de conexión para antiguas migraciones. El sustrato genético más antiguo de esta zona fue establecido por pueblos de habla austroasiática, considerados entre los primeros agricultores de la región. Sobre esta base se superpusieron dos grandes corrientes migratorias: la expansión de los pueblos de habla indoaria desde el oeste, que formó el núcleo del pueblo bengalí, y las migraciones de pueblos tibeto-birmanos desde el norte y el este, que poblaron las colinas del noreste de la India. Por lo tanto, este perfil genético representa un continuo que mezcla de manera única la ascendencia del sur de Asia con la del este de Asia, reflejando la historia de esta región como un punto de encuentro milenario.

Asia Central es un territorio con un elevado número de grupos étnicos, distribuidos principalmente en cinco países: Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. El origen de esta población se remonta a las expansiones indoiraní y turcas que tuvieron lugar siglos atrás. Como consecuencia, en la actualidad los centroasiáticos comparten un elevado grado de similitud genética con los pueblos de Asia Occidental.

El noroeste de la India, en la histórica región de Guyarat, fue un centro de la civilización del Valle del Indo y una puerta de entrada para migraciones posteriores. El perfil genético de este pueblo es el resultado de la mezcla fundamental de dos grandes grupos ancestrales: los habitantes indígenas del subcontinente, relacionados con los constructores del Valle del Indo, y los pastores de habla indoiraní que llegaron desde las estepas de Asia Central en la Edad del Bronce. La proporción de estas dos ascendencias varía entre las comunidades, pero el componente de la estepa es a menudo prominente en grupos como los brahmines. A esta herencia dual se suma el legado de milenios de comercio marítimo por las costas del mar Arábigo, que enriqueció aún más el tapiz genético y cultural de esta región.

El sur de la India y Sri Lanka es una región que alberga algunos de los linajes genéticos más antiguos y continuos de toda Eurasia. Su componente ancestral principal proviene directamente de los primeros humanos modernos que llegaron al subcontinente indio hace decenas de miles de años, también conocidos como cazadores-recolectores del sur de Asia. Este linaje formó la base de las poblaciones de habla dravídica que han dominado la región durante milenios. A diferencia del norte de la India, el impacto genético de las migraciones indo-arias posteriores desde la estepa de Asia Central fue significativamente menor aquí, lo que ayudó a preservar mejor este perfil ancestral.
Este de Asia

La ascendencia de las poblaciones del archipiélago japonés narra una historia de fusión entre un antiguo pueblo de cazadores-recolectores y una posterior oleada de agricultores provenientes del continente asiático. La base genética más antigua fue establecida por los pueblos jōmon, los habitantes indígenas de las islas durante milenios, cuyo legado genético se conserva en su mayor proporción en el pueblo ainu del norte de Japón. Hace unos 3.000 años, la llegada de los pueblos yayoi desde la península de Corea introdujo el cultivo del arroz y un nuevo y dominante componente genético de Asia Oriental, que se mezcló profundamente con la población jōmon. La mayoría de los japoneses actuales (el pueblo yamato) son el resultado de esta antigua integración.

La Península de Corea narra la historia de la fusión de antiguos pueblos cazadores-recolectores con una oleada de agricultores migrantes. El sustrato genético más profundo proviene de linajes de Asia nororiental, emparentados con los pueblos de la cuenca del río Amur, sobre el cual se superpuso la influencia de los primeros agricultores de mijo de la región del río Liao. La mezcla de estos dos grupos durante la Edad del Bronce fue el evento clave en la formación del pueblo coreano. Posteriormente, una historia de relativo aislamiento geográfico resultó en una baja mezcla con otras poblaciones, lo que ha hecho que el perfil genético coreano sea hoy uno de los más homogéneos de Asia.
Asia Occidental

Los pueblos beduinos, pastores nómadas cuyo hogar ancestral son los vastos desiertos de la Península Arábiga y el Cercano Oriente, relatan una historia que se remonta a miles de años antes de la era islámica. Genéticamente, los beduinos son de un interés excepcional, ya que son considerados los representantes modernos más directos de los antiguos pastores y cazadores-recolectores de Arabia. Fueron estas tribus del desierto las que, en el siglo VII, llevaron la lengua y la cultura árabes fuera de la península, extendiendo su componente genético por el norte de África y el Levante. Aunque todos los grupos beduinos comparten esta profunda raíz arábiga, su amplia distribución ha creado una diversidad entre ellos, con algunos grupos mostrando afinidades con poblaciones vecinas.

Los drusos conforman una comunidad etnorreligiosa única originaria del Levante, donde se establecieron en el siglo XI a partir de una rama del islam ismailí. Poco después de su fundación, la comunidad cerró su fe a nuevos conversos y estableció una estricta práctica de endogamia; esta decisión, mantenida durante casi mil años, los ha convertido en uno de los "aislados genéticos" más distintivos del mundo. Como resultado, su perfil genético es una ventana extraordinaria a las poblaciones del Levante de la época medieval, mostrando una notable homogeneidad entre las comunidades drusas de distintos países de la zona, como Siria o Líbano. Por tanto, esta herencia narra una historia de excepcional cohesión, en la que la preservación de una identidad cultural y religiosa única ha ido de la mano de la conservación de un linaje genético singular.
