Glaucoma de ángulo abierto

Se caracteriza por una degeneración progresiva del nervio óptico, normalmente acompañada de un aumento de la presión intraocular. Supone la segunda causa de ceguera irreversible en el mundo, con una prevalencia general estimada cerca del 2,4%. Su detección en etapas tempranas es importante para retrasar o prevenir la pérdida de visión, ya que una vez ocurra no se podrá recuperar.

En el glaucoma de ángulo abierto, como indica su nombre, el ángulo de drenaje del humor acuoso intraocular formado por la córnea y el iris permanece abierto, pero el sistema de drenaje está parcialmente bloqueado, lo que hace que la presión ocular aumente gradualmente y se dañe el nervio óptico. Además de los antecedentes familiares, los siguientes factores condicionarían un incremento del riesgo de presentar glaucoma de ángulo abierto:

  • Presentar un trastorno previo de presión intraocular elevada.
  • Edad: el riesgo incrementa con la edad, especialmente a partir de los 60 años.
  • La ascendencia afroamericana, asiática o hispana se ha asociado a mayor riesgo de glaucoma.
  • Determinadas enfermedades como la diabetes, enfermedad cardíaca o presión arterial alta.
  • Características oculares particulares como córneas delgadas en el centro,
  • Enfermedades oculares como miopía o hipermetropía extremas, antecedentes de lesiones previas en el ojo o ciertos tipos de cirugía ocular.
  • Medicamentos corticoesteroides durante un largo periodo, especialmente gotas oftálmicas.

Síntomas

En las etapas iniciales no se asocia a síntomas, no causa dolor y la visión se mantiene normal. Sin embargo, si no se recibe tratamiento se inicia la pérdida progresiva de la visión lateral o periférica en forma de puntos ciegos irregulares. Con el tiempo, conforme la patología avanza, la visión central (hacia al frente) también se irá viendo afectada en forma de visión de tipo túnel, disminuyendo hasta que se pierde por completo. Todo ello podrá afectar a un solo ojo o a ambos. La presión intraocular puede ser normal o alta, pero casi siempre es mayor en el ojo con la lesión más avanzada del nervio óptico.

Prevención

Detectar el glaucoma precozmente, permite prevenir la pérdida de visión o disminuir la velocidad de avance. Por ello se recomiendan las siguientes pautas:

  • Visitar a un oftalmólogo a partir de los 40 años al menos una vez al año para controlar la presión intraocular y realizar un examen detallado del nervio óptico.
  • Hacer actividad física regular y moderada puede reducir la presión ocular ayudando a prevenir el glaucoma. 
  • Utilizar protección apropiada para los ojos cuando sea requerido tanto en contextos laborales como de ocio. Las lesiones graves en el ojo pueden favorecer el desarrollo de glaucoma.

Número de variantes observadas

13,5 millones de variantes

Número de loci de riesgo

63 loci

Genes analizados

ABCA1 ABO ADAMTS8 AFAP1 ALCAM ANGPT1 ANKH ANTXR1 ARHGEF12 BICC1 BMP2 C14orf39 CAV1 CCDC91 CDC7 CDH11 CDKN2A CDKN2B CELF2 CHEK2 CTTNBP2 CYP26A1 DGKG ERBB4 ETS1 FBXO32 FGF9 FMNL2 FOXC1 GAS7 GNB1L H1-0 LMO7 LMX1B LOXL1 LPP LTBP2 LYPLAL1 ME3 MEIS1 MTFR2 NAP1L5 NUDT7 PITX2 PKHD1 PLCE1 PLEKHA7 PNPT1 POU6F2 PTHLH RAPSN SCFD2 SEMA3C SH2B3 SIX6 SMIM18 SRR SRSF3 SVEP1 THSD7A TMTC2 TOP2B TSC22D2 UCK2 VCAM1 VPS13C ZNRD2

Bibliografía

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