Tolerancia a la glucosa con el ejercicio


El ejercicio físico mejora la homeostasis de la glucosa, pero se han encontrado grandes diferencias entre individuos, lo que sugiere un papel bastante destacado de los factores genéticos.

 

En 1970 Berson y Yallow definieron la resistencia a la insulina como un estado de la célula, tejido, sistema o en el cuerpo en su totalidad donde se requieren mayores cantidades de insulina para producir una respuesta normal en la utilización de glucosa; también se puede decir que se trata de una disminución de glucosa circulante en respuesta a la insulina administrada. Un síndrome es el conjunto de síntomas y signos que en general se agrupan para definir un cuadro clínico o una enfermedad. Según diferentes autores, existen algunas variaciones en los elementos que lo integran.

 

El síndrome metabólico es un concepto clínico que se caracteriza por la asociación de diabetes Mellitus, intolerancia a la glucosa, hipertensión arterial primaria, obesidad central, dislipidemia hiperlipidemia, microalbuminuria y ateroesclerosis. Esta alteración se vincula fisiopatológicamente con hiperinsulinemia por resistencia a la insulina.

 

¿ Ayuda el ejercicio a perder peso? ¿Cómo responde el cuerpo humano a diferentes tipos de ejercicio? En los distintos campos de investigación se está empezando a mostrar que las variaciones genéticas no sólo qué tipos de entrenamientos o ejercicios serán más beneficiosos para una persona en particular, sino también qué beneficios específicos puede extraer cada persona de determinados ejercicios, desde disminuir su IMC o mejorar su tolerancia a la glucosa.

 

El ejercicio físico mejora la homeostasis de la glucosa, pero se han encontrado grandes diferencias entre individuos, lo que sugiere un papel bastante destacado de los factores genéticos. Se ha investigado si las variantes ya sean confirmadas o recién identificadas como  susceptibilidad para la diabetes a través de los estudios de asociación de genoma completo (GWAS) modula ciertos cambios en los fenotipos derivados de un Test de glucosa intravenosa en respuesta a un programa de entrenamiento de resistencia.

 

La intolerancia a la glucosa indica una disminución de la capacidad del cuerpo para descomponer el azúcar y puede ser un precursor de la diabetes.

 

El sedentarismo, la baja actividad física (AF) y particularmente, un bajo acondicionamiento cardiorrespiratorio están reconocidos como causas importantes de morbimortalidad en poblaciones con mayor desarrollo industrial. La inactividad física contribuye en gran medida a la presentación de enfermedades crónico degenerativas, como obesidad, diabetes Mellitus tipo 2, enfermedad coronaria y cerebrovascular; por lo tanto, es una causa importante para desarrollar dichas enfermedades a cualquier edad, aún en niños, evidenciado en estudios recientes, el aumento de la incidencia en estas poblaciones.

 

La fuerte asociación entre inactividad y enfermedad y su elevada prevalencia en estas sociedades conduce a un incremento sustancial de la problemática de salud. Los beneficios de la actividad física regular en el tiempo libre, sobre la salud, están ampliamente reconocidos y han sido documentados en varios estudios, en los que se encuentra la relación directa entre la Actividad Física y el mantenimiento de la salud. Por otro lado, varios estudios poblacionales muestran que el incremento en el nivel de Actividad Física regular es inversamente proporcional a la mortalidad independiente, sin embargo, cuando se controlan otros factores de riesgo se obtienen mayores beneficios.

 

Estudios específicos que incluyen pruebas de esfuerzo para determinar la capacidad aeróbica a través de la medición del consumo máximo de oxígeno (VO2max), han determinado que los factores pronóstico de mayor importancia en todas las causas de mortalidad, incluyendo la tasa de morbimortalidad cardiovascular, son los niveles de Actividad Física que se realizan rutinariamente como parte integral del modo de vida, y no es suficiente el antecedente de haberla realizado en algún momento pasado, por lo que aquellos que mantienen un mayor nivel de actividad, son 40% menos propensos a morir, que los grupos menos activos. Estos datos soportan fuertemente la necesidad de incrementar la actividad física diaria y el nivel de acondicionamiento físico (incluye capacidad cardiovascular, flexoelasticidad y fuerza) en la población, con el objetivo de mejorar la salud y disminuir las tasas de mortalidad, a través de la modificación de los factores de riesgo.

 

El metabolismo de la glucosa puede alterarse a corto plazo con cambios en el nivel de Actividad Física, se ha demostrado que sujetos con respuesta normal de tolerancia a la glucosa después de varios días de reposo completo en cama, aumentan la resistencia a la insulina.

 

En la Diabetes Mellitus 2, que se caracteriza por presentar resistencia a la insulina y alteración en su secreción tiene como principales factores de riesgo el sedentarismo y la obesidad, por lo que el tratamiento se centra en una alimentación adecuada y un incremento en la Actividad Física, que trasciende en la prevención de complicaciones crónicas. Estudios experimentales muestran que la Actividad Física (AF) es una de las principales terapias para disminuir de forma aguda la glucosa sanguínea en quienes presentan Diabetes Mellitus 2 (DM2), se ha establecido que ejerce un mecanismo sinérgico junto con la insulina en los tejidos sensibles a esta. La secreción anormal y la resistencia periférica a la insulina son los principales factores modificados agudamente por la AF, debido a que influye en la respuesta metabólica de los pacientes con DM 2.

 

El ejercicio físico programado ha demostrado beneficios en la disminución de peso y en el control glucémico de estos pacientes, ya que reduce la resistencia a la insulina y los niveles de insulina plasmática en sujetos hiperinsulinémicos, debido a un aumento en la sensibilidad a la insulina por el consumo de glucógeno muscular durante el ejercicio, al mejoramiento molecular en el sistema de transporte de glucosa dependiente de insulina y que por ende, incrementa el consumo de glucosa, de tal forma que mejora la tolerancia a la glucosa, disminuyendo sus niveles sanguíneos y los de hemoglobina glicosilada.

 

El ejercicio físico para la prevención, manejo y control de la DM está retomando mayor importancia, por lo que debe tomar un carácter formal, con la finalidad de que el paciente logre los mayores beneficios del mismo. El desarrollo de un programa de ejercicio debe ser planeado, individualizado y monitorizado adecuadamente, por tanto, es necesario tener habilidad y conocimiento teórico del personal profesional de la salud para determinar los objetivos del ejercicio, procedimientos y recursos materiales para cada paciente, adecuándolos a sus necesidades y preferencias, tomando en cuenta la participación activa del paciente en dicho proceso, para evitar las complicaciones potenciales del ejercicio mal prescrito o mal orientado, así como promover el apego al programa de ejercicio para que el paciente con diabetes pueda hacerlo parte inseparable de su estilo de vida.

 

La diabetes Mellitus tipo 2 afecta desde la edad pediátrica y adolescentes. Para los pacientes pediátricos, anuncia la aparición de enfermedades cardiovasculares, la retinopatía, nefropatía y neuropatía, con riesgo de perjudicar la calidad de vida y muerte prematura en el adulto. Los niños con sobrepeso que han entrado la pubertad (o que son mayores de 10 años) son considerados en riesgo por la American Diabetes Association (ADA), si se ajustan a 2 de los siguientes criterios:

 

  • Historia familiar de diabetes Mellitus tipo 2 en segundo grado
  • La raza o el origen étnico es indio americano, nativo de Alaska, negro, hispano, o Asiático / Islas del Pacífico
  • Presencia de una enfermedad asociada a la Resistencia a la Insulina (hipertensión, dislipidemias, Síndrome de Ovarios Poliquísticos, etc.).

 

Modificaciones de estilo de vida son la base del tratamiento inicial de la diabetes Mellitus tipo 2: son la adquisición y la integración saludable de comportamientos en materia de nutrición, ejercicio y control del peso. La actividad física es una piedra angular de tal gestión, el ejercicio se asocia con la mejora a corto y largo plazo del síndrome metabólico y disminuyen la resistencia a la insulina. Estas intervenciones han demostrado ser eficaces en la prevención de DM2 y las complicaciones de la diabetes entre los adultos, y evaluación de estas intervenciones en niños con la diabetes Mellitus tipo 2 es una necesidad urgente.

 

Además de disminuir los factores de riesgo y estrategias para la prevención de la diabetes y sus complicaciones. Las recomendaciones en los niños y adolescentes se enmarcan en términos de sentirse mejor, verse mejor, y tener una mejor Calidad de Vida.

 

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