Gracias a los registros del electroencefalograma fue posible, a principios del siglo XXI, definir las tres principales etapas del comportamiento en los humanos: la vigilia, el sueño con movimientos oculares rápidos o MOR (también conocido como fase REM, del inglés Rapid Eye Movement) y el sueño sin MOR (NREM o Non-REM). El sueño REM y NREM se produce en ciclos que se repiten cada 90 minutos durante una noche y el NREM se subdivide en tres subetapas que, junto con el REM, constituyen la "arquitectura del sueño" (Sehgal y Mignot, 2011).
El sueño de ondas lentas (SWS, del inglés Slow-Wave Sleep) o sueño profundo predomina durante la primera parte del sueño y su intensidad y duración disminuye a lo largo del período de sueño, mientras que el sueño MOR o NREM se vuelve más intenso y extenso hacia el final del período de sueño. El SWS se refleja en el encefalograma como ondas lentas y amplias (ondas delta), mientras que en el sueño REM las ondas son más rápidas y muestran una baja amplitud (Rasch y Born, 2013).
Los estudios realizados en la década del 1930 en gemelos monocigóticos demostraron, por primera vez, la influencia de la genética en el sueño. En 1992, Medori et al. describieron la primera mutación en el gen PRNP relacionada con el insomnio familiar. Desde entonces, se han descrito muchas variantes genéticas que podrían estar relacionadas con el sueño (Zhang y Fu, 2020).
La adenosina es una sustancia que en el cerebro se produce a partir de la ruptura de la molécula de ATP y que genera la necesidad de dormir. Cuando la adenosina se acumula, junto con otras sustancias, reduce la actividad cerebral en algunas áreas relacionadas con el despertar promoviendo el sueño (Deboer, 2018). El gen de la adenosina deaminasa (ADA) codifica para una enzima implicada en el metabolismo de la adenosina. Parece que la enzima ADA podría estar implicada en la regulación homeostática del sueño-vigilia y se expresa en las zonas cerebrales de regulación del sueño. Los niveles de adenosina varían a lo largo del período diurno (Rétey et al., 2005).
La variante funcional rs73598374 (c.22G>A o D8N) en el codón 8 del gen ADA reduce la actividad de la enzima ADA entre un 20 y un 30%. La disminución de la actividad enzimática parece conducir a un aumento de los niveles de adenosina, lo que promueve el SWS o sueño profundo (Bachmann et al., 2012; Rétey et al., 2005; Mazzotti et al., 2012). El polimorfismo D8N se ha asociado con la duración de la SWS y la actividad de las ondas lentas. Los individuos con los genotipos TC y TT tienen una mayor eficiencia del sueño, una mayor duración de la SWS e intensidad de la actividad delta y menos despertares nocturnos (Mazzotti et al., 2012).
